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Lufthansa se queda con TAP y desafía a Iberia en el Atlántico Sur

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El mapa de la aviación europea vuelve a moverse, y esta vez el impacto se siente con fuerza del otro lado del océano. El gobierno de Portugal eligió al grupo alemán Lufthansa para la privatización parcial de TAP Air Portugal, una operación que redefine la competencia en las rutas entre Europa y Sudamérica y que coloca al conglomerado germano en posición de disputarle a Iberia el liderazgo en el Atlántico Sur.

La decisión se conoció a mediados de octubre de 2026, luego de un proceso de licitación en el que también participaron Air France-KLM e IAG, el holding dueño de Iberia, British Airways y Vueling. Finalmente, el grupo hispano-británico se retiró de la puja al considerar que la operación no resultaba atractiva para sus accionistas, y la oferta alemana se impuso a la franco-neerlandesa por precio y condiciones de pago.

Los números y las condiciones de la operación

Según los términos aprobados por el Consejo de Ministros portugués, Lufthansa adquirirá inicialmente el 44,9% del capital de TAP por 1.025 millones de euros, a los que se suman ajustes financieros. Esa participación podría elevarse hasta el 49,9% si los trabajadores de la compañía no ejercen su derecho preferente sobre el 5% de las acciones reservado para ellos. En ese escenario, la oferta total ronda los 1.201 millones de euros.

El Estado portugués conservará, al menos en esta etapa, el 50,1% del capital y, con él, la mayoría accionaria. Sin embargo, la gestión operativa quedará en manos del grupo alemán, que designará a tres de los cuatro directores ejecutivos de la aerolínea. La resolución oficial publicada en el Diário da República formalizó la elección y fijó una seña inicial de hasta 30 millones de euros a cargo del comprador.

No se trata de un cierre inmediato. La concreción definitiva de la operación dependería de distintas aprobaciones regulatorias y, según las estimaciones difundidas, podría extenderse hasta 2028. Cuando se complete, TAP se convertirá en la sexta aerolínea de red del grupo, junto con Lufthansa, Swiss, Austrian Airlines, Brussels Airlines e ITA Airways.

Un gigante con la mira puesta en Sudamérica

El atractivo principal de TAP es geográfico. Lisboa, ubicada en el extremo suroccidental de Europa, funciona como una puerta natural hacia Brasil, el resto de Sudamérica y el África de habla portuguesa. La aerolínea lusa construyó durante décadas un modelo de conexiones basado en esa ventaja, y Brasil representa hoy el núcleo de su red de largo alcance.

Para Lufthansa, que ya domina el eje central europeo y buena parte del tráfico del Atlántico Norte, TAP es la pieza que le faltaba para ganar peso en el sur. Las cifras lo reflejan: con la incorporación de la compañía portuguesa, el grupo pasaría de controlar cerca del 9% a alrededor del 20% de la cuota de mercado en las rutas entre la Unión Europea y Sudamérica. TAP aportará más de un centenar de aeronaves y más de noventa destinos a una estructura que ya opera más de 700 aviones y llega a unos 330 destinos en un centenar de países.

El movimiento intensifica la competencia con IAG, cuyo hub en Madrid concentra buena parte del tráfico entre Europa y América Latina, y también con Air France-KLM, que quedó al margen de la operación. Para los mercados sudamericanos, incluida la Argentina, la consolidación abre interrogantes sobre la oferta de vuelos, las conexiones vía Lisboa y la evolución de las tarifas en los próximos años.

El frente jurídico: competencia y derechos del pasajero

Desde el punto de vista legal, la operación todavía debe superar el control de concentraciones de la Comisión Europea, que analiza si la adquisición afecta la libre competencia en el mercado aéreo. El antecedente no es menor: IAG terminó desistiendo de la compra de Air Europa tras las objeciones planteadas por Bruselas, lo que alimenta el debate en el sector sobre el criterio dispar con el que se evalúan las fusiones. Lufthansa, en cambio, ya sumó aerolíneas en Suiza, Bélgica, Austria e Italia, y ahora avanza sobre Portugal.

Otro punto bajo la lupa es la eventual incorporación de TAP a la empresa conjunta transatlántica que Lufthansa mantiene con United Airlines, un paso que requeriría la aprobación de autoridades regulatorias de ambos lados del Atlántico y que podría tener efectos sobre la coordinación de horarios y precios.

Para el pasajero, el cambio accionario no altera sus derechos. Los vuelos que parten desde la Unión Europea, así como los que llegan a ella operados por aerolíneas comunitarias, siguen amparados por el Reglamento (CE) 261/2004, que establece compensaciones por cancelaciones, demoras prolongadas y denegación de embarque. En los viajes internacionales, además, la responsabilidad del transportista por daños, demoras y equipaje continúa regida por el Convenio de Montreal de 1999, sin perjuicio de las normas de defensa del consumidor de cada país.


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