Nueva Ley de Alojamientos en Tucumán: Fin de la Informalidad y Claves del Sector
La provincia de Tucumán dio un paso trascendental hacia la profesionalización y jerarquización de su oferta receptiva tras sancionarse una nueva y esperada normativa que reestructura por completo el régimen de alojamientos turísticos. Esta flamante legislación marca el fin de una era al derogar la histórica Ley 5.204, que databa del año 1983, adaptando el marco legal provincial a las dinámicas actuales del mercado de viajes, caracterizado por la digitalización, las nuevas tendencias de consumo y la necesidad imperiosa de combatir la competencia desleal y la informalidad.
El fin de un marco obsoleto y la inclusión de las nuevas tendencias del mercado
Durante más de cuatro décadas, el turismo en el norte argentino funcionó bajo los lineamientos de una ley que respondía a realidades estructurales completamente distintas. Con el avance de los años, el surgimiento de nuevos formatos de hospedaje y, sobre todo, la masificación de las plataformas digitales de reserva, la normativa anterior quedó completamente desactualizada, generando vacíos legales que fomentaban la informalidad y ponían en riesgo tanto al erario público como a los consumidores.
La nueva legislación aprobada por la Legislatura tucumana contempla una visión integradora bajo el lema de que «nadie quede afuera», incorporando formalmente modalidades que antes operaban en grises normativos. Entre ellas se destacan el glamping, el turismo rural comunitario y el uso de motorhomes, además de regular de manera taxativa los alquileres temporarios comercializados por internet. Esta modernización permite que pequeños emprendedores y prestadores de experiencias emergentes puedan integrarse al sistema legal formal, contando con un respaldo jurídico claro que fomenta la inversión y garantiza estándares mínimos de calidad para los visitantes que eligen recorrer los paisajes tucumanos.
Fiscalización digital, combate a la clandestinidad y plazos de adecuación
Uno de los ejes centrales de la nueva ley radica en dotar al Ente Autárquico Tucumán Turismo (EATT) de herramientas modernas y efectivas de fiscalización. Gracias a la incorporación de mecanismos de control digital, el organismo provincial tendrá la facultad legal de rastrear, constatar e intimar aquellas ofertas clandestinas que operan de manera irregular en redes sociales, sitios web y distintas plataformas de intermediación digital.
Para facilitar la transición hacia este nuevo paradigma de transparencia, la normativa establece un período de adecuación de 180 días corridos una vez que sea promulgada por el Poder Ejecutivo. Durante este plazo, aquellos establecimientos que se encontraban operando sin la debida inscripción registral podrán regularizar su situación. Por su parte, los alojamientos que ya figuraban inscriptos bajo el régimen anterior mantendrán automáticamente su habilitación con la simple acreditación de su domicilio electrónico, simplificando los trámites administrativos. Asimismo, se reafirman exigencias fundamentales como la obligatoriedad de contar con seguros de responsabilidad civil y estrictas medidas de seguridad e higiene.
Competencia leal, seguridad y proyección hacia el futuro del destino
El impacto de esta sanción trasciende el plano administrativo; representa una defensa directa de la lealtad comercial y del desarrollo sostenible de la economía regional. La proliferación de alojamientos informales no solo perjudicaba al sector hotelero y extrahotelero tradicional —que cumple regularmente con cargas impositivas, habilitaciones municipales, normas de bomberos y tasas de seguridad—, sino que también exponía a los turistas a situaciones de desprotección ante eventuales inconvenientes durante su estadía.
Con esta herramienta jurídica, Tucumán se posiciona a la vanguardia nacional en materia de gobernanza turística. Al garantizar reglas de juego claras, el destino fortalece su competitividad, resguarda los derechos del consumidor y jerarquiza la experiencia de quienes visitan la provincia, consolidando un modelo donde la calidad, la seguridad y la formalidad son los pilares fundamentales para el crecimiento sostenido de la industria turística en la región.
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