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Estados Unidos pierde turistas: las llegadas internacionales caen 5,7% en 2026

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Estados Unidos sigue perdiendo atractivo como destino para los viajeros de ultramar. Según los datos preliminares de la Oficina Nacional de Viajes y Turismo (NTTO, por sus siglas en inglés), entre enero y septiembre de 2026 llegaron al país unos 24,1 millones de visitantes de mercados de ultramar, un 5,7% menos que en el mismo período del año anterior. La cifra profundiza una tendencia negativa que comenzó en 2025 y que ni siquiera un año con grandes eventos internacionales logró revertir.

La caída se sostuvo también en el corto plazo: solo en septiembre ingresaron alrededor de 2,7 millones de turistas de ultramar, un 4,3% menos que en septiembre de 2025. Hay que aclarar que estas estadísticas no incluyen a Canadá ni a México, los dos principales mercados emisores por vía terrestre, por lo que no reflejan el total de visitantes internacionales que recibe el país.

El dato es más llamativo porque 2026 se presentaba como un año excepcional para el turismo receptivo estadounidense. El país fue coanfitrión del Mundial de Fútbol junto con México y Canadá, celebró los 250 años de la Declaración de la Independencia y conmemoró el centenario de la mítica Ruta 66. Aun así, las cifras acumuladas de los primeros nueve meses muestran que esos eventos no alcanzaron a compensar la retracción de la demanda.

Europa occidental, el mercado que más se enfría

El golpe más fuerte vino de Europa occidental, tradicionalmente uno de los pilares del turismo de larga distancia hacia Estados Unidos. Desde esa región llegaron unos 8,6 millones de viajeros, un 8,7% menos que el año anterior.

Dentro del bloque europeo, las caídas fueron especialmente marcadas en algunos de los mercados más importantes. Francia registró un descenso del 15,3%, Alemania del 14,9% e Italia del 12,2%. España tuvo un retroceso más moderado, del 5%. Estas bajas coinciden con señales que el sector ya venía anticipando: a comienzos de año, la consultora Cirium informó una caída interanual del 14,2% en las reservas transatlánticas desde Europa para el mes de julio, en plena temporada alta.

Asia tampoco escapó a la tendencia. Corea del Sur mostró la baja más profunda entre los mercados relevados, con un descenso acumulado del 19,7%, mientras que India retrocedió un 9%. Se trata de dos mercados que en los últimos años habían ganado peso en el turismo receptivo estadounidense, tanto por viajes de ocio como por motivos de negocios, estudio y visitas a familiares.

América Latina, la excepción que crece

En contraste con Europa y Asia, varios mercados latinoamericanos mostraron números positivos. Ecuador encabezó el crecimiento con una suba del 14,9%, seguido muy de cerca por Colombia, con un 14,1%. Brasil, uno de los principales emisores de la región, tuvo un alza más moderada, del 1,3%.

Este comportamiento muestra que la demanda latinoamericana hacia Estados Unidos sigue firme, impulsada por la conectividad aérea, el peso de la diáspora y el atractivo de destinos tradicionales como Florida, Nueva York y los parques temáticos. Sin embargo, el crecimiento de estos mercados no alcanza para compensar la pérdida de visitantes europeos y asiáticos, que suelen tener estadías más largas y un gasto promedio más alto por viaje.

Para los operadores y agencias de la región, el dato abre un escenario a seguir de cerca: mientras el flujo hacia Estados Unidos se mantiene, las condiciones de ingreso y los requisitos de visado siguen siendo un factor decisivo a la hora de planificar un viaje.

Dólar fuerte, controles migratorios y un objetivo que se aleja

Los analistas atribuyen la caída a una combinación de factores. Por un lado, la fortaleza del dólar encarece el destino para los viajeros cuyos ingresos están en otras monedas. Por otro, el endurecimiento de las políticas migratorias y de los controles fronterizos bajo la administración de Donald Trump ha generado incertidumbre entre potenciales visitantes.

El 20 de octubre, el Departamento de Estado informó que ya revocó más de 300.000 visas desde enero de 2025. A esto se suma un control más estricto sobre los solicitantes y titulares de visas, que incluye una revisión ampliada de redes sociales para determinadas categorías. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) ya había advertido que los cambios propuestos al sistema ESTA, que incluyen revisar el historial de redes sociales, podrían traducirse en 4,7 millones de llegadas menos y en una pérdida de 15.700 millones de dólares en gasto turístico.

De todos modos, la caída no puede atribuirse a una sola medida. Las llegadas internacionales dependen de muchas variables, entre ellas el tipo de cambio, la oferta aérea, la percepción de seguridad, el contexto económico de los mercados emisores y la competencia de otros destinos.

Mientras tanto, las proyecciones oficiales mantienen un tono optimista. La NTTO estima que Estados Unidos recibirá 70,5 millones de visitantes internacionales en 2026 y que esa cifra podría llegar a 85,2 millones en 2030. Para cumplir ese objetivo, el país tendrá que recuperar la confianza de sus mercados históricos en un contexto en el que el turismo mundial sigue creciendo. Según datos citados por Reuters, en 2025 las llegadas internacionales a Estados Unidos cayeron un 6% mientras el turismo global avanzó un 4%, una brecha que los números de 2026 todavía no logran cerrar.


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